¿Por qué no se van a la mierda?

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lmdmv.psicoanalQue curioso, la producción de este número de “Lamujerdemivida” fue bastante más complicada que la de otros. Teléfonos, mails, encuentros en bares, charlas en los pasillos de la facultad, del hospital o la oficina fueron los múltiples escenarios de conversaciones furtivas y respuestas clandestinas. 

– ¿Un número contra el lenguaje psi..?.¡extraordinario! alguien tenia que hacerlo, son insoportables. Los felicito. 

–          ¡Buenísimo! Los odio, me tienen harto, son un grano en el culo cuando hablan. 

–          Por favor avisame cuando sale la revista quiero hacer un cuadrito con eso. No veo la hora de que desaparezca es lengua mortal, aburrida, pedante. 

Todo bien. Pero cuando les pedimos que escriban, que lo digan públicamente. Que saquen a la luz el rechazo y el hastío. Entonces aparecían las excusas. 

–         Nooo, ¿vos estás en pedo? Es un suicidio, se me colgarán del cuello.  

–         No cuentes conmigo. Es como poner la cabeza en el agujerito y … “tres tiros por 1peso” péguele al boludo.  

–          Bueno, es que vos sabés. Yo no puedo decir esto públicamente…¿me entendés? 

Nooo, no te entiendo. Nada entiendo. ¿Qué les pasa? ¿A qué le temen? ¿A quién le temen? ¿Están todos locos? Decir lo que pensamos o sentimos, ¿no es justamente lo que se supone hemos aprendido de nuestros amigos psi? ¿no serían ellos los más preparados para aceptar lo que se dice y darle un sentido? 

Pero allí no acaban las peripecias de un número tormentoso. Cuando se les planteó el tema a los profesionales del mundo psi. Cuando quienes hablan esa “lengua maldita” fueron convocados para defenderla, reírse de ella, interpretar el rechazo que produce o lo que putas quisieran haciendo uso de la democrática oportunidad de hacer sonar las dos campanas, se niegan, se ofenden, se sienten agredidos. Que es una pura “resistencia”, que son mecanismos para negar lo que no quiere ser escuchado, que son las metástasis del capitalismo tardío hablando por nuestras imbéciles boquitas, que no podrían avalar con su palabra una burla al lenguaje, que no, que no, que no. ¿Qué les pasa a ustedes también? ¿No eran ustedes los expertos en lenguajes? ¿No nos enseñaron a decirlo todo porque la palabra es liberadora? ¿No nos dijeron que todas las puertas debían abrirse, incluso las más oscuras, las más perversas? ¿Todas, menos la suya? 

Es curioso. Es contradictorio. Es estúpido. Es insensato. Pero así es… 

Hemos consultado a personas inteligentes, a hombres y mujeres que respetamos y, en muchos casos, que queremos íntimamente. El rechazo que provoca la jerga psi es un dato de la realidad, es algo que le sucede a mucha gente. Hablar de ello es posible y es necesario. ¿Por qué no? Es evidente que no hay mala leche ni segundas intenciones. Pero también es obvio –y ahora lo comprobamos en los hechos- que hay pliegues del mundo intelectual que son hipersensibles, que se sienten protegidos por el himen de lo sagrado y lo intocable. Encerrados en burbujas en cuyo interior todo cuestionamiento puede explicarse sin necesidad de ser “analizado”. Donde los argumentos se estigmatizan en lugar de evaluar lo que afirman o niegan. Sembrando un miedo infantil mientras proclaman combatirlo. Escupiendo categorías estereotipadas y clichés sin fundamento no sólo no resuelven el problema sino que lo consolidan y lo llenan de motivos. Con unas cuantas categorías pret a porter y tres o cuatro respuestas multiuso no es posible neutralizar las preguntas. Con una pobre palabra oscura y un par de ideas desnutridas no es posible nombrarlo todo. Ni siquiera ustedes pueden. Así, amigos, sus famosos “venenos” se hacen inocuos y su presunta lengua que desnuda se ata a sí misma en un sólido nudo con el que sólo podrán atragantarse. 

Alguien debe decirlo. Los queremos. No los soportamos más. Los respetamos. No les creemos. Estamos de su lado. Pero también enfrente. En el lugar de ese espejo brutal donde alguna vez deberían asomarse y, calladitos la boca aunque sólo sea por un instante, ver la imagen monstruosa que reflejan. Molestan. Pero no por profundos o complejos. Joden por pedantes y autorreferidos. Porque las puertas que abren sólo permiten circular en una dirección. Porque no explicar cuando se habla es un modo muy cómodo de no someter lo que se dice al juicio de la razón o la experiencia. 

Si unos no se animan y otros se ofenden. Si hay personas que quisieran pero no lo hacen y otros que no lo hacen porque no quieren. Entonces dónde estamos. Ahora que pienso en las desventuras de un inocente número de esta entrañable revista. Ahora que recapitulo sus respuestas evasivas y los argumentos idiotas de unos y otros. No sé si será porque suena a mil en mis oídos en este preciso momento AC-DC con los mortales alaridos de “Shook me all the night long” y eso siempre despierta mis demonios. No sé por qué será. No lo sé. Pero me pregunto, ¿por qué no se van todos un poco a la mierda?