Anteojos

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anteojos.freeEs curioso pero me avergüenza más quitarme los anteojos que los calzoncillos. Me protegen, me amurallan. Un poco, más o menos. Pero me gusta creerlo. Me desnuda más exhibir mi estúpida cara que mis melancólicos testículos. Sin embargo, cuando nadie me ve, me los quito. Entonces el mundo se estrecha y se hace íntimo. Apenas dos metros más allá todo es un horizonte de humo y de sombras. Un mundo difuso, fuera de foco. Casi nada que me importe se encuentra a una distancia mayor. Una sabia miopía me ayuda a construir mi propia Liliput de la que nunca quisiera salir. Imagino que me muevo bajo un chorro de luz que me sigue a todas partes. Lo demás es un planeta de espectros, de bordes imprecisos. Una atmósfera densa que me ahoga, me ahoga. Me quedo en mi pequeño universo de pasiones miopes. Amores cercanos, íntimos, al alcance de la mano. Horror a los espacios abiertos y a las multitudes. A la estridencia del paisaje, a la desmesura de los encuentros con más dos o tres personas. Pánico. ¿Tendría que hacer el amor con los anteojos puestos?  Ultimamente me ha dado por pensar que alguien me observa entre la bruma que rodea la cama. No sé quién es. Pero me gustaría invitarlo.