Aviso clasificado

doctora.agotda

Permuto una Barbie perfecta -huele a Idole d´Armani, usa blusita Versace, zapatitos Louis Vuitton con tacos de quince centímetros y lencería de Victoria Secret– por médica de guardia con una noche de insomnio montada sobre los hombros. Tiene el cabello revuelto atado con una bandita elástica, un ambo de algodón berreta tres talles más grande, sandalias de plástico con suela de goma desde las que asoman sus pies hinchados, las uñas despintadas, las axilas insinuándose al fondo de unas mangas enormes, el escote cerrado con cinta adhesiva en un vano intento de contener la insubordinación de sus pechos. Se duerme en cualquier rincón. Huele a talco Veritas y a Iodopovidona.  Le asoman desde el bolsillo trasero del pantalón: un papelito con el score Apache II, una tira de Accu Check y un ticket de Carrefour. Evita los espejos porque le recuerdan lo que no quisiera mostrar. Se derrumba sobre la mesada del office de enfermería con la birome entre los dedos y la prescripción de Dobutamina a medio escribir: “2,5 ug Kg/ min…”. Tiene el destello luminoso de una mujer que desata el deseo. Se caga en los ojos de muerto de las rubias taradas.  Ella no lo sabe, pero suda una sensualidad entrañable y fatigada. Una atmósfera de hembra que resiste a la desmesura del esfuerzo. Así son mis compañeras. Heroicas y apetecibles. Son el corazón desnudo de la fruta que todo hombre quisiera comer con el apetito de un caníbal y la soledad de un náufrago. Las he visto pronunciar los nombres de sus amores secretos o de sus hijos. Dormidas, con la boca abierta y los zapatos puestos. Sobre una camilla endurecida por el trabajo forzado y los orines viejos. Beben café recalentado y comen Criollitas húmedas a las cuatro de la mañana. A veces se quedan mirando la madrugada a través de las ventanas sucias. Yo sé que se preguntan qué hacen en ese lugar. Parpadean, se frotan los hombros con las dos manos y siguen adelante. Nunca se contestan nada porque la respuesta se les aparece como un argumento irrefutable al primer llamado de emergencia. Les debo la felicidad cómplice de tantos años y la vergüenza de haberlas deseado en silencio sin haberme animado a confesárselos jamás.

  • Rdpiegaro

    Somos “carne de diván”.

  • Aflichten

    S[i, Ricardo, diván, cama, camilla, de pie, contra la pared, en el ascensor. Versátiles y pornógrafos. Eso somos.

  • Rpiegaro

    En el ascensor nunca pude
    Mirá vos!!!
    Ahora me voy a la farmacia a comprar merthiolate, gasas, tela adhesiva y algodón. Hoy mi herida narcisista sangra a borbotones. No es cuestión de que uno deje las heridas así nomás, abiertas rezumando represiones, perversiones, transferencias, transacciones ó finalmente una satisfacción sustitutiva, el síntoma. 
    Yo ando bien. Así nomás -asintomático y hemodinámicamente compensado- y esos recuerdos de guardias de hospitales me sirven, me encantan, son un tesoro. 

  • Ana

    Le decía en su post anterior que sus escritos no podía decir que me alegraban la mañana, pero me cambiaban la perspectiva de las cosas.
    Y hoy ocurrió un hecho bastante más impactante en mi cambio de perspectiva. Siempre reenvío sus escritos de guardias e historias de hospital a mi mejor amiga de la infancia, pediatra ella, del Garraham. Siempre le digo que me hacen acordar a ella cada vez que los leo. Hoy me contesta, en respuesta a mi mail, que acababa de fallecer su hijo-4 años- sin causa aparente. Amaneció muerto.
    Yo pensaba: al dolor inconmesurable que debe ser la muerte de un hijo, se agrega la fatalidad de que le ocurra a dos médicos pediatras (mi amiga y su marido). Definitivamente hay cosas que cambian la perspectiva de la vida y las razones estúpidas por las cuales uno se vive quejando y renegando de lo que tiene y lo que le falta.
    Estos shocks no deberían ser necesarios y a veces es lo único que nos ubica a los quejosos por nada.
    Gracias por su respuesta a mi comment anterior sobre Elena.

  • Aflichten

    Por favor Ana!!! Es inimaginable lo que esa gente estará padeciendo. No puedo ni pensarlo. Lo lamento tanto…

  • verónica inés

    Un relato descriptivo fantástico, se va palpando que se agradecerá esas compañías nocturnas de tantos y tantos años. Entrañable el sentimiento que destila!!!!!!!

  • Leticia

    excelente nota…reconocimiento…afecto por las compañeras entrañables de jornadas laborales extenuentes…un rico sabor en el alma, para estas horas de la mañana…

  • Martaaliciadiaz

    muchos años de guardia, siempre con el pelo recogido…ahora soy de un servicio pero si bien me corte el pelo me pinto y mi ropa es de marca se me nota las 44 horas semanales de cosultorio e internados, el llegar a casa y hacer de mama, maestra, cocinera, mucama, y amante de un esposo que se sintio identificado con el autor del articulo. Gracias

  • Niche

    jamás me sentí tan sexy en scrubs, deportivos, cabello recogido y cara lavada… como ahora

  • Douglas Castillo

    nada mas sexy q una doctora, siempre atentas, siempre con una historia nueva, autosuficientes, cariñosas, valientes, quien tenga la dicha de tener una a su lado ha ganado una doble mujer