Bola de mierda

bolaDeMierda

Lo que más me molesta es esa sonrisita de pelotudo feliz que ponés en todo momento. Esa mueca de permanente autocelebración. Yo sé que sos un tonto, que sos capaz de cualquier cosa para hacerte ver, que podés cagar a la gente sin que se te mueva un pelo, que hacés de la miserable cuotita de cosas que creés saber un universo falso del que sólo vos tenés la llave. Conozco todas tus miserias. Pero lo que más me jode es la cara de boludo alegre con que circulás por la vida. Cada vez que veo una receta tuya o recibo un mail y leo los diez renglones donde ponés todos tus títulos, cursos, cursitos, cargos, carguitos y todo el inútil menú de tu arrogancia de juntapapeles, me viene a la mente la imagen de tu carita sonriente. Te juro que te cagaría a patadas. ¿No te das cuenta de lo insignificante que sos? ¿De qué carajo estás contento gil?

Hoy me hiciste calentar. No es la primera vez que discutimos en estos años. Pero hoy me hiciste calentar de verdad. No había necesidad, yo no te pedí ninguna opinión. Estaba revisando a mi paciente. La señora lloraba mientras yo le auscultaba la espalda. Le dije: –Señora vamos a esperar a que se tranquilice y después la reviso. Así no puedo escucharle  los pulmones y no quiero molestarla. ¿Quiere contarme qué le pasa?– La mujer no podía hablar. Le enfermera se acercó y me quiso explicar los motivos de su llanto que ella conocía y nosotros no. Pero vos no la dejaste hablar. Le ordenaste que se retire, que si la necesitábamos para algo la llamaríamos. La pobre insistió pero otra vez la callaste. – Quiero explicarles porque llora la señora doctor– dijo, a punto de largarse a llorar ella también. Pero vos, microbio fanfarrón, la miraste desde tu pedestal de estatua cagada por las palomas y le respondiste: –Señora, usted hasta hace un par de años limpiaba el piso de la Unidad Coronaria. ¿Qué le hace creer que porque terminó un cursito de primeros auxilios puede explicarles a los médicos lo que le pasa a una paciente?-

Lo admito fui grosero. Te agarré del cuello y te dije, aunque no sin cierta dulzura: –Escuchame inmensa bola de mierda, esta mujer se graduó como enfermera rompiéndose el culo mientras vos jugabas al golf en Las Praderas y te masturbabas mirándole las tetas a tu vecinita de enfrente. Disculpate con ella ahora mismo o te voy a romper esa boca de gordo pajero que tenés-. La enfermera lo impidió. Esa mujer a la que vos habías ofendido sin necesidad me rogó que te soltara. Me acarició la cara haciéndome señas con los ojitos recordándome que estábamos al lado de una enferma. Ella fue la única que conservó la cordura y se ocupó de proteger a una persona de la que vos y yo nos habíamos olvidado. ¡Nos dio una lección imbécil! A vos y a mí. Nos enseñó que antes de nuestro orgullo herido o nuestra furia irresponsable de machos primates están los enfermos.

Pero vos sos tan pelotudo que ni te diste cuenta. La enfermera me contó que la señora lloraba porque nosotros la internamos a la fuerza pero ella tiene una hija de veinte años esquizofrénica que depende completamente de su cuidado. La chica estaba sola en la sala de espera desde hacía más de 24 horas. Por eso lloraba. ¿Sabés una cosa? Hace mucho tiempo que te tengo ganas. No faltará oportunidad. Te prometo que te voy a borrar a cachetazos esa sonrisa de palmípedo que tanto me irrita. Te lo prometo, “caníbal de opereta, pedazo de pendejo”.

  • Sanador Tekura

    No puedo parar de reírme!!! Un día de furia, jaja.Muy bueno Doctor.