Dime de dónde vienes y te diré si publicas

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El equipo editorial de IntraMed ha soñado con este momento durante varios años, la publicación de nuestro “IntraMed Journal“. La producción científica de nuestros países reclamaba un espacio internacional de difusión masiva donde los investigadores biomédicos pudieran dar a conocer sus trabajos. Es verdad que la cantidad de publicaciones disponibles en el mundo es enorme y abrumadora. Pero no es menos cierto que la procedencia de sus contenidos es mayoritariamente ajena a nuestra región y en idiomas distintos del español.  La democratización del conocimiento no sólo requiere del libre acceso –sin costo para quien lee ni para quien publica- sino que necesita que los temas abordados reflejen la realidad sanitaria específica de cada región del mundo. Ese ha sido nuestro propósito, ofrecer un espacio organizado de acuerdo a los más altos estándares vigentes en las revistas científicas internacionales abierto para los colegas de Iberoamérica. Nuestro “IntraMed Journal” publica su primer número después de un largo proceso de selección y edición. Tenemos el orgullo de haber constituido un board de revisores con algunos de los más prestigiosos especialistas en diversas ramas de las ciencias de la salud procedentes de una gran cantidad de países. Cada una de las investigaciones publicadas ha pasado por una rigurosa revisión por pares que ha sugerido modificaciones en varias rondas que los autores han completado para someterse a nuevas revisiones.

La revisión por pares, según la definió el Dr. Mario Albornoz1 – uno de los expertos de mayor relevancia internacional- en las Jornadas IntraMed 2007:

Es un sistema cuyo propósito es garantizar la calidad de los artículos. Se trata de una práctica que tiende a:

• Legitimar el contenido de los trabajos mediante su evaluación por revisores institucionalmente designados y manifiestamente competentes.

• Difundir los conocimientos y ponerlos al alcance de la comunidad científica para su contrastación.

Según SCOPUS, que es la base de datos de revistas científicas más numerosa, se recogen 14,671 publicaciones. Esto representa una masa de más de 33 millones de artículos, con representatividad estadística desde 1969.

Albornoz concluye que: “el laberinto de informaciones es un laberinto jerarquizado en el cual las publicaciones de los países más avanzados tienen mayor visibilidad. Frente a ello hay dos conductas posibles”:

• Aceptar como un hecho inevitable que la agenda de la ciencia internacional se escribe en el primer mundo.

• Tratar de aumentar la calidad y la visibilidad de la producción científica de los países de América Latina. Esta última es la tarea a la que muchos en la región estamos abocados, en defensa de la identidad cultural, de la capacidad científica local y de la inclusión de los problemas que atañen a nuestras sociedades en la agenda de la investigación científica y tecnológica”.

Dime de dónde vienes y te diré si publicas

En una muy prolija investigación publicada en JAMA2  se realizó una experiencia cuyas conclusiones merecen atención. Se analizó el proceso de revisión de los abstracts enviados a las sesiones científicas de la American Heart Association entre los años 2000 y 2004. Durante el período 2000 – 2001 estos resúmenes contenían los datos identificatorios del autor y la institución a la que pertenecía (revisión “abierta”). Contrariamente a ello, en el período 2002 – 2004, esta información fue cancelada (revisión “ciega”). Comparados ambos procesos de selección de trabajos pudo demostrarse -a través de diferencias estadísticas muy significativas- que cuando se empleaba el proceso de revisión “abierta” se favorecían a las investigaciones procedentes de:

• Los Estados Unidos

• Países de habla inglesa distintos de los EEUU

• Instituciones de alto prestigio internacional

• Autores vinculados con agencias del gobierno de los EEUU

• Autores no relacionados con la industria privada

¿Qué significan estos datos para los investigadores de países no centrales?

Todo parece indicar que los revisores de los grandes centros del mundo tienen una manifiesta predilección por los trabajos que provienen de sus propios ámbitos. Esto no tendría nada de malo si la justificación para ello se sustentara en la calidad científica, pero la situación se modifica cuando, al ser privados de la información sobre los lugares de referencia, las evaluaciones cambian de un modo tan notorio. Este sesgo de preferencia pone en una situación de franca desventaja a los investigadores procedentes de otros lugares del mundo.

Está claro que muchos revisores aplican una mirada centrada en sí mismos o en sus verdaderos “pares” ya no sólo de la comunidad científica, sino de nacionalidad, prestigio, lengua e idiosincrasia cultural sobre los trabajos que evalúan. Pese a ello, la mayoría de los autores de países latinoamericanos buscan con gran empeño que sus investigaciones sean aceptadas en esas publicaciones en razón de la alta visibilidad que les confieren. Así, con el objeto de acceder a los estándares admitidos, muchas veces se producen desvíos temáticos que favorecen los problemas que resultan de mayor interés para las publicaciones y no siempre para las comunidades en las que se realizan.

El paradigma vigente en el mundo científico se sustenta en la cantidad de papers que un investigador logre publicar en las revistas con referato más importantes del mundo o en los grandes congresos internacionales. De esta manera se establece el criterio que orienta la asignación de recursos bajo la modalidad de subsidios, becas, nombramientos y su efecto colateral más complejo: el prestigio profesional, el reconocimiento de la comunidad de pares y la muy errática sensación de autorrealización personal. Por ello no resulta extraño que las personas dediquen grandes esfuerzos para que sus trabajos accedan a esos escenarios. Convertida en la medida de todas las cosas, la presión por publicar resulta en ocasiones inmisericorde y cruel. Así se ha originado una situación que se he denominado “publicar o perecer” (“publish or perish”) revelando la trascendencia vital que este suceso tiene para la propia supervivencia del investigador. Los autores procedentes de los países no centrales ven restringidas sus posibilidades de acceder a los grandes journals del mundo. La competencia por el espacio desfavorece a nuestros países ocasionando al menos dos efectos indeseables:

1. los investigadores quedan marginados de la posibilidad de dar a conocer el producto de su trabajo.

2. Las grandes revistas muestran cada vez menos investigaciones que reflejen la realidad con que nos enfrentamos cada día en la región.

Nuestro IntraMed Journal nace en este contexto cultural y se propone modificarlo en la medida de sus posibilidades abriendo las puertas a todos aquellos que, a menudo en arduas condiciones de trabajo, alimentan la pasión por el conocimiento, el compromiso con la calidad y el rigor metodológico en investigación y las necesidades reales de las comunidades a las que pertenecen. Ojalá, entre todos, podamos lograrlo. ¡Bienvenidos!

Dr. Daniel Flichtentrei (Mayo 2012)

Referencias bibliográficas
1. Dr. Mario Albornoz, (Caicyt/Conicet), Jornadas IntraMed 2007, Academia Nacional de Medicina http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=50065
2. Joseph S. Ross; Cary P. Gross; Mayur M. Desai; Yuling Hong; Augustus O. Grant; Stephen R. Daniels; Vladimir C. Hachinski; Raymond J. Gibbons; Effect of Blinded Peer Review on Abstract Acceptance. JAMA, April 12, 2006; 295: 1675 - 1680.