Deseos de Navidad

santaclaus.drunk

Confío en la ingrávida levedad de los espumantes, en los venenosos triglicéridos del cerdo, en la errática órbita de la pirotecnia, en las balas perdidas, en los ebrios al volante. En la cuchilla recién afilada en manos de mujeres traicionadas. En la tentación hemorrágica del frasco de Brumoline mirándote desde el estante justo cuando tu mujer va a condimentar las ensaladas. En la bendición de la pancreatitis, del coma etílico, en la erupción de las placas coronarias. Me encomiendo al hidrógeno de cianuro de las almendras amargas, a la salmonella de los tomates rellenos. Apuesto al narcótico de las conversaciones falsas, al tedio de los abrazos de cotillón, al tóxico de los recuerdos inventados. Al paraíso de la infancia, a los bigotes de las tías, al sopor de los villancicos, al mortífero puñal de los ausentes. A la sonrisa tonta de Francisco besando frikis en la Plaza del Vaticano. A la hipnótica letanía de la Misa de Gallo. Al sexo rápido entre el lavatorio y el retrete con la bombachita arrollada en las rodillas. Por favor, que hoy me liquide alguna de las formas de la alegría sin fundamento.