Un gato para San Valentín

shrodinger

El amor es un dispositivo frágil e impredecible. Sólo nuestro desesperado deseo de verlo sólido y definitivo nos permite ignorar su verdadera naturaleza. Como el gato de Schrodinger, está vivo y muerto al mismo tiempo. Nadie puede averiguarlo sin abrir la caja que lo contiene. Pero abriéndola mataríamos al gato. O lo que es peor aún, encontraríamos que la caja estaba vacía. Cuatro ojos hipnotizados mirando una caja negra. Nosotros, solos y desamparados, mordiendo la ilusión de que allí se guarde el conjuro que nos mantendrá unidos. Dos corazones galopando de terror ante la incertidumbre. Esa poca cosa es el amor. Un recipiente con un contenido incierto. Un estúpido gato que desafía a la muerte. Pero es lo único que tenemos. Y yo lo quiero para vos y para mí.

*Imagen Duane Michals

  • claudia

    La verdad desgarra.