Las creencias y la verdad

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AKN_0234 AltaHay preguntas que casi nunca nos hacemos. El sentido común da por probadas muchas de nuestras creencias y eso nos permite transitar por la vida con una seguridad que tranquiliza, aunque no tenga fundamentos. ¿Cómo pensamos?, la reflexión acerca de nuestros propios procesos mentales suele ser inquietante. Nos enfrenta a cosas acerca de las que creíamos no tener dudas pero que no tienen pruebas. La metacognición es la base del escepticismo saludable y táctico. Pensar acerca de nuestro propio pensamiento es una forma de “higiene” reflexiva que nos protege de las falsas creencias y de las prácticas infundadas.

La forma más sofisticada del pensamiento humano es pensar críticamente, en particular cuando se aplica sobre nuestras propias creencias. Pensar críticamente supone poner en duda lo que suponíamos indudable, cuestionar lo que imaginábamos incuestionable, desnudar las bases endebles sobre las que suelen transitar nuestras propias ideas. En medicina esta práctica es una obligación, un compromiso para con nuestros pacientes y para con nuestro propio desempeño.

Sobran los motivos por los cuales podemos ver lo falso como verdadero. Sesgos, falacias y desvíos cognitivos nos acechan por todos lados. Sin un estado de permanente alerta podemos caer con facilidad en este peligroso equívoco. Hace muchas décadas que la ciencia ya no se define como un conocimiento cierto e indudable (episteme) sino como “opinión justificable” mediante pruebas.

Sin embargo hay malentendidos relacionados con las palabras, falsos sinónimos que simulan nombrar lo mismo pero que no lo hacen.

Verdad: El concepto de verdad es semántico, se refiere a las proposiciones no a los hechos. No existen hechos verdaderos o falsos, los hechos solo pueden ser reales o ficticios. Lo verdadero y lo falso es lo que se dice acerca de ellos.

Plausibilidad: El concepto de plausibilidad es gnoseológico. Describe una idea que se sustenta en el conocimiento disponible, algo que podría ser y que merece ser puesto a prueba para confirmar la hipótesis o para refutarla.

Credibilidad: Es un concepto psicológico. Es el modo en que una persona recibe una afirmación, creyendo en ella. Nada dice de su grado de verdad, ni siquiera de su plausibilidad.

De este modo no nos costará nada encontrar en la vida cotidiana ejemplos de afirmaciones que son perfectamente plausibles, muy creíbles, pero falsas. Estas confusiones facilitan que consideremos verdaderas ideas que no lo son y, más grave aún, que actuemos en consecuencia.

Nuestro cerebro procesa la información de dos modos muy diferentes. Uno automático, intuitivo, y otro analítico, basado en pruebas o argumentos. Ambos son muy útiles y han permitido la supervivencia de la especia hasta nuestros días. Cada uno tiene un contexto donde resulta operativo y pertinente. El gran problema en la vida real es aplicar un tipo de procesamiento de la información en escenarios donde es preferible el otro. El automatismo permite superar situaciones simples que reclaman una respuesta inmediata (ante el peligro: luchar o huir). El razonamiento analítico aplica a contextos complejos y multideterminados que necesitan un procesamiento racional de la información.

Pese a que suele pensarse que los errores en medicina se deben a la falta de información, las evidencias han demostrado muchas veces que no es así. La mayoría de los errores médicos ocurren en personas que tenían el conocimiento necesario pero fallaron en el procesamiento cognitivo de esa información al aplicarla a una situación clínica particular. No se trata de que no sepamos lo indispensable sino de que no sabemos qué hacer con aquello que sabemos. Procesar los datos de manera que puedan resultar adecuados y pertinentes a una situación clínica es el verdadero ejercicio de la medicina. No en la acumulación de información como un fin en sí mismo sino en su procesamiento relevante que nos aleje del error y de la futilidad, tal vez los dos peligros más serios a los que nos enfrentamos cada día ante nuestros pacientes.