Las puertas secretas de Leonard Cohen

Mundos sutiles y profundos

Un extraño personaje con una obra conmovedora.

Hay artistas que por algún oscuro motivo se te incrustan bajo la piel. Reptan como gusanos en busca de tu alma y te hacen cosquillas allí, justo donde más se siente. Cuando menos lo esperabas saltan y te toman por el cuello. Es inútil buscar razones para ese fenómeno. De pronto, algo muy dentro tuyo, sabe que la inhóspita tremulación del mundo se ha puesto a vibrar en tu misma frecuencia. Entonces ya no es posible evitar que tiembles. Que el individuo frágil y vulnerable que alguna vez fuiste – y que suponías haber asesinado con toda premeditación- se ponga a gemir como un idiota y te transformes en una hoja seca que el capricho de sus vientos lleva hacia donde quiere. Alguien activa tus comandos y tus lados más secretos te desnudan ante tu propia e inútil mirada.

Leonard Cohen tiene ese exquisito poder sobre algunas personas. Y lo sabe, pero jamás abusa de él. Te acaricia con una voz que se siente como un áspero cepillo de acero rascándote la espalda. Una negra franja de noche lamiéndote las manos. Animales feroces salen por su boca pero te abrazan y te protegen. Luego te inyectan sus venenos para que la verdad aparezca pero puedas tolerarla. Lo que nunca nos decimos, lo que no queremos saber, lo que guardamos en el desván, aquello a lo que le apagamos la luz. Leonard te lo pone ante los ojos mientras te dice: “Calma, tranquilo, también a mí me ocurre. Entre los dos podremos con eso”.

Este hombre que ha sido poeta, músico, amante incorregible y que perdió el rumbo más de una vez, tomó hace mucho tiempo la decisión de internarse en un monasterio budista y entregarse durante años al silencio y a la meditación.  Tal vez en ese lugar, o en cualquier otro, encontró nuevas preguntas y la certeza de que las respuestas convencionales ya no le resultaban suficientes.  Se dedicó a buscar en el lenguaje de las palabras y los sonidos el modo de expresar lo que lo conmovía pero aún no lograba nombrar.  Recuperó la memoria de su familia y pudo volver a mirar con otros ojos todo lo que alguna vez rechazó sin mayores fundamentos. Regresaron la figura poderosa de su padre, el sonido de las plegarias en el templo, la adolescencia explosiva, los caminos de la filosofía, la literatura y el ácido sabor de algunas sustancias. Encerró en exquisitas cajas de música el amor prohibido hacia la mujer de su mejor amigo, una noche de sexo con Janis Joplin en el Hotel Chelsea, el silbido de algunos trenes, los valses que nunca bailó y los adioses que la urgencia de la huida le impidió dar en su momento. Hoy su obra es motivo de análisis en universidades y postgrados, de ensayos de especialistas y de homenajes multitudinarios en casi todo el mundo. A mí me gusta creer que él se ríe de todo eso y que, cuando nadie nos mira, me canta al oído sus mejores canciones y esconde en el bolsillo la llave de la puerta secreta que sólo él y yo conocemos.

Daniel Flichtentrei

Biografía

Leonard Norman Cohen (nacido el 21 de septiembre de 1934 en Montreal) es un poeta, novelista y cantante canadiense. Hijo de una familia judia radicada en Montreal. Es conocido especialmente por la última de estas facetas, la de cantautor. Las letras de Cohen son muy emotivas y líricamente complejas, aunque sus tres ejes temáticos son el amor, la religión y las relaciones de pareja. Deben más a los juegos de palabras y metáforas de la poesía que a las convenciones de la música folk. Cohen canta con una voz peculiarmente grave. Su música ha influido a muchos otros autores y sus canciones han sido interpretadas por muchos otros artistas. Ha vivido en Montreal, Londres, Grecia, Nueva York y actualmente reside en Los Ángeles.

Temas

Los temas recurrentes en la obra de Cohen incluyen varios como el amor y el sexo, la religión, la depresión psicológica, y la música en sí. Aunque también ha abordado ciertos asuntos políticos, lo ha hecho a veces de modo ambiguo.

El amor y el sexo son temas habituales en la música popular; La experiencia de Cohen como novelista y poeta le dota de una sensibilidad especial para tratarlos. “Suzanne”, probablemente la primera canción de Cohen que atrajo la atención de públicos amplios, mezcla cierto tipo de amor con la meditación religiosa, mezcla que igualmente se produce en Joan of Arc. Famous Blue Raincoat ofrece el punto de vista de un hombre cuyo matrimonio se ha roto debido a la infidelidad de su esposa con un amigo de él. La canción está escrita con la forma de una carta a ese amigo al que escribe: “Supongo que te echo de menos, supongo que te perdono. Debes saber que tu enemigo está dormido y que su mujer es libre”. Sisters of Mercy evoca el amor auténtico que encuentra en una habitación de hotel con dos mujeres de Edmonton y Chelsea Hotel describe su aventura con Janis Joplin de un modo bastante poco sentimental.

Datos curiosos

* La letra de la canción “Take this Waltz”, incluida en el álbum “I´m your Man” (1988), es una adaptación del poema Pequeño vals vienés, de Federico García Lorca. De hecho su hija se llama Lorca en honor al poeta granadino. También la versionó Ana Belén (en su disco Lorquiana).
* Leonard Cohen es mencionado en la canción “Pennyroyal Tea” de Nirvana.
* Enrique Bunbury versiona en un single del álbum “Pequeño” la canción “Who By Fire” de Cohen que aparece en el álbum “New Skin For The Old Ceremony” de 1974,
* Luca Prodan hace referencia del libro Beautiful Losers (editado en España como Los hermosos vencidos) en la canción que lleva el mismo nombre.
* Según Joaquín Sabina, su canción En pie de guerra (del disco Alivio de luto, 2006) es una versión “libérrima” y en español de There is a War (1974).
* “Como canta el viejo Cohen con palabras como puyas I’ve seen the future, brother: it is murder, aleluya”, es el final de la canción La barbarie (Aleluya No. 8) del Disco A día de Hoy (2007) de Luis Eduardo Aute, en referencia al tema The Future (1992)
* La canción “Hallelujah”, interpretada por John Cale, sirve de fondo en la primera versión de la película Shrek, en la escena de los preparativos para la frustrada boda de la princesa Fiona y Lord Farquaad, y para el final de la película Los Edukadores.
* Las canciones: Waiting for the miracle y The Future, forman parte del Soundtrack de la película de Oliver Stone, Natural Born Killers.
* La canción “The Future” aparece al final de la película “Natural Born Killers” de Oliver Stone.