¿Qué leen los que leen?

factorimpacto

"¿Dónde quedó la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento, dónde el conocimiento que hemos perdido en la información?" T.S. Eliot  

Una reflexión sobre la literatura científica

La proliferación de bibliografía en los campos científicos de las más diversas especialidades hacen improbable que alguien pueda estar al tanto de todo lo publicado. Esta verdadera “obesidad” informativa torna inconmensurable, para la dimensión humana, la apropiación completa del conocimiento disponible.

¿Cuáles serán entonces las habilidades necesarias para no naufragar en este océano de papers? ¿Cuáles las competencia cognitivas que tornen significativo el esfuerzo de la actualización?

La distancia se torna infinita desde la época en que la información se ocultaba celosamente en las amuralladas bibliotecas monásticas de la Edad Media hasta la proliferación descontrolada  y obscena que nos envuelve.

•De la información-secreto de William de Baskerville a la obesidad informativa e hiperreal de Jean Baudrillard.

•De las barreras-muros a las barreras cognitivas.

•De los obstáculos materiales a los obstáculos intelectuales.

La era nos expone a los riesgos de nuevas formas de ignorancia. Hoy es posible ignorarlo todo poseyéndolo todo.

Ya no es suficiente acceder a los datos para “saber”, aunque para muchos este cambio cualitativo en la idea de “conocimiento” permanezca aún inadvertido. Sin el filtro de la reflexión y la experiencia todo se limita a una acumulación inconexa de datos. Al mero crecimiento neoplásico de la información.

Confundir obesidad con abundancia, erudición con cultura, información con conocimiento, conocimiento con sabiduría son algunos de estos nuevos peligros.   La operación de “dar sentido” a los datos, de trasladarlos al dominio de la práctica cotidiana, de reestructurarlos en el contexto de nuestro universo de significados es tal vez el mayor y más valioso acto de conocimiento que el momento requiere y, paradójicamente, el menos frecuente.

Vale la pena detenerse en el análisis de los datos del “factor de impacto” de las diversas publicaciones editado por Essential Science Indicators (ESI),  y que abarca los últimos seis años para extraer algunas conclusiones. Se han tomado para establecer el ranking  publicaciones que incluyan revisiones y artículos originales de investigación así como la cantidad de citas que de esos trabajos se encuentran.

La reiteración de determinadas publicaciones en distintas áreas de la ciencia destaca la unanimidad de criterios con que los lectores las evalúan.

Pese, (o tal vez a causa de), la proliferación de opciones de lectura,  los lectores apelan al juicio crítico y a la valoración de las fuentes más rigurosas a la hora de seleccionar que leer. El esfuerzo del lector parece haberse desplazado actualmente desde la búsqueda a la selección de la bibliografía.

El rigor metodológico, la credibilidad histórica, la independencia de criterios y el juicio crítico de una publicación parecen ser los atributos que capturan el interés del lector de ciencias.

Tal vez sea oportuno reflexionar acerca de si estas habilidades o competencias lectoras son las que nuestras universidades y centros de formación profesional estimulan en los alumnos. El debate queda abierto si es que aún le importa a alguien.