El extraño caso del “Déficit de Atención”

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Ya se sabe, lo verosímil –aunque falso- pesa más que la verdad. La realidad importa menos que las teorías conspirativas. Todos los días escuchamos afirmaciones enfáticas que no se sustentan en los hechos. Discursos que acuerdan con nuestra visión del mundo pero contradicen lo que el mundo nos muestra. Pensar científicamente no elimina el error, todo lo contrario, lo busca empecinadamente y lo muestra. Esa es su mayor virtud. Toda hipótesis debe someterse a la prueba empírica y a la refutación. No es el método perfecto, pero tiene plena conciencia de ello. Hay muchos ejemplos de inexactitudes repetidas como sentencias autoevidentes. El debate acerca del aborto, el uso imprudente de antibióticos, los estudios de imágenes en los casos de lumbalgia, las vacunas, los lípidos, los chequeos para cáncer de mama o de próstata, los de la osteoporosis, el reemplazo estrogénico en la menopausia, etc. Pero el extraño caso del “Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad” de niños y adultos es uno de los más notables ejemplos de ignorancia obstinada y sistemática.


Contra el analfabetismo científico: “Vayamos a los hechos” (“Get the facts”)

La Academia Nacional de Pediatría de los EE. UU. se ha visto obligada recientemente  a iniciar una intensa campaña de concientización –entre la población y entre los médicos- que se propone quebrar un mito que condena a miles de niños y adultos a quedar sin diagnóstico o a recibir tratamientos inefectivos. Publicaron esta semana una nueva guía de recomendaciones sobre esta enfermedad. Es curioso que deban realizar una campaña bajo el lema “Get the facts”, “Vayamos a los hechos”. Si quienes asistimos enfermos no “vamos a los hechos”, ¿entonces quién? Sobran las evidencias acerca de las graves consecuencias que este trastorno ocasiona a quienes lo padecen a cualquier edad. Pero una lectura ideológica y carente de pruebas científicas  se empeña en negar los datos sin presentar investigaciones que respalden lo que afirman. El precio que paga la sociedad es que miles de familias deambulan de consultorio en consultorio sin encontrar respuestas fundamentadas sino meras opiniones. Las teorías conspirativas, el prejuicio y el analfabetismo científico no sirven para atender pacientes. Se necesita algo más que bellas hipótesis que nos parecen verosímiles y que resultan coherentes con nuestra visión personal del mundo para aplicar a las personas enfermas. El “wishful thinking” o pensamiento ilusorio es un sedante para subjetividades sensibles. Sobran ejemplos acerca de cómo las más bellas ideas no han resistido a la prueba de la contrastación empírica rigurosa. Parece increíble que haya que salir a desmentir cosas como éstas o como que la vacunación de los niños es segura y necesaria.


¿Qué dice la Academia Nacional de Pediatría Americana?

1. El TDAH es REAL: se trata de un trastorno verdadero ocasionado por un desorden cerebral cuyas pruebas han sido aportadas por las instituciones más serias del mundo tanto en medicina como en psicología.

2. El TDAH es un desorden común que no discrimina por edad, género, coeficiente intelectual o entorno social.

3. El diagnóstico del TDAH es un proceso complejo y no existe un solo test capaz de ponerlo en evidencia.

4. Quienes padecen TDAH suelen presentar comorbilidades a veces graves.

5. El TDAH no es un trastorno benigno.

6. El TDAH no es una falla moral o de la voluntad. Hay razones biológicas y ambientales que lo explican.

7. El tratamiento del TDAH es SIEMPRE multifactorial: requiere en todos los casos psicoterapia, intervenciones sobre el comportamiento, entrenamiento educativo y fármacos.

8. Los medicamentos NO modifican la personalidad de los pacientes sino sus facultades de atención.

9. Las personas con TDAH -adultos o niños- tienen más accidentes viales, más adicciones, más fracaso escolar o laboral, más sucidios. Eso es lo que señalan los estadísiticas de cohortes de pacientes seguidas durante varias décadas.

10. El sobrediagnóstico o el subdiagnóstico son anomalías no deseables. Cuando se dan datos sobre la enfermedad se lo hace sobre la base de los casos con diagnóstico correcto de acuerdo a los criterios vigentes.

Remedio para charlatanes:

Esta mañana la revista “The New England Journal of Medicine” publicó anticipadamente –debido a la enorme trascendencia sanitaria del trabajo- el más grande estudio jamás realizado acerca de los medicamentos para tratar el Déficit de Atención e Hiperactividad.  La investigación fue encargada por la FDA con el propósito de confirmar o refutar las sospechas de eventos adversos graves de este grupo de fármacos. Un grupo independiente y sin conflictos de interés analizó los registros médicos de más de 1 millón de niños y jóvenes de entre 2 y 24 años. Entre sus conclusiones dice: “Los autores controlaron los registros de salud en busca de evidencia de problemas cardíacos -como infarto, ACV y muerte súbita- en los niños que estaban tomando la medicación o que la habían tomado. El equipo no halló aumento del riesgo de problemas cardíacos en ninguno de los dos casos”. El líder del equipo de investigadores afirma: “No vemos ninguna evidencia de aumento del riesgo”.

Mirate estos numeritos:

Tasas ajustadas de eventos cardiovasculares graves, según el uso de medicamentos para el TDAH

 Tasas por 100.000 años-persona ajustadas multiplicando la tasa del grupo de referencia (no usuarios) por las razones de riesgo para los usuarios actuales y anteriores. Las barras indican  intervalos de confianza del 95%.

 
Si querés  leer el full text podes encontrarlo acá: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1110212?query=OF#t=articleDiscussion


Nadie es inocente

Mientras leía el artículo me dije: -“Ahora tendrán que dejar de decir pavadas sin fundamento”. Pero un minuto más tarde me di cuenta de que el prejuicio es ciego a los argumentos racionales. Fue un pensamiento esperanzador, pero imposible. Por suerte me duró poco. Repetir en cualquier ámbito ideas no probadas o, lo que es aún peor, con pruebas en contrario, produce efectos sobre la salud de las personas. Hace daño, no es inocente. La charlatanería es uno de los asuntos sanitarios más relevantes. Es hora de que los científicos salgan de sus laboratorios y ejerzan influencia sobre la opinión pública. Mientras no lo hagan sólo se escucharán las estridentes voces de los que gritan más fuerte reproduciendo con impunidad conceptos equivocados que orientan la conducta de las personas. La ignorancia no es inocua. La tolerancia con ella o el confinamiento de los que saben en el interior de sus torres de marfil, tampoco. Todos somos responsables. Los que callan la verdad y los que rebuznan mentiras.

Hace algún tiempo escribí otro artículo sobre este tema: "Disparen sobre el ADD".
  • Ana

    Por ahí el problema es, como bien dice, el “sobrediagnóstico”, porque parecería ser que ahora todo niño que se distrae un minuto, padece de este díndrome y es medicado. Y como  “es un proceso complejo y no existe un solo test capaz de ponerlo en evidencia”, no todo el mundo entiende esa complejidad (incluyendo los médicos) y le zampan al pobre niño medicamentos.  Yo no soy médica, ni científica pero me llama mucho la atención y a mis amigos maestros y profesores de escuela primaria y secundaria, que hay cursos con más del 20% de chicos con medicación para este síndrome…. es eso normal? Puede ser que ese universo de población padezca de ese síndrome y estén bien diagnosticados? O es producto del síndrome de moda, como el “panic attack”.?

     Creo que, como todo, el problema no está en los medicamentos en sí, en los tratamientos en sí, sino en quienes administran y diagnostican. En ese plano creo que son igualmente culpables los que, sin base científica, hablan de teorías conspirativas, como aquellos que sólo siguen una corriente de diagnóstico fácil y medican por si acaso. En el medio estamos los pacientes, legos en la materia, que debemos confiar a ciegas, a veces en manos inescrupulosas que sólo hacen caso a la moda, o lo que es peor, a las prevendas de laboratorios y visitadores médicos. Insisto, todo esto dicho desde la más absoluta ignorancia médica, pero usando un poco de sentido común e información a la mano de todos. Ignorante como el 95% de los pacientes que acuden a la medicina por algún trastorno.

    Como siempre, creo que más que cuestión científica o no científica, lo que falta es honestidad intelectual en el campo de la medicina. Uno debe confiar y a veces confía correctamente en la persona indicada y a veces no. Y no hay manera de saberlo hasta que el daño ( o el bien) ya está hecho.

    Espero no lo tome a mal ni como algo personal, porque yo se bien de su honestidad intelectual y su compromiso con los pacientes. Pero, coincidirá conmigo, que no siempre es así. 

  • Ana

    Ana, acuerdo totalmente con tu comentario.  Son tan peligrosos los unos como los otros.  Has resumido en esas líneas un problema que, lejos de mejorar veo ir en rápido deterioro. Agrego que muchas investigaciones científicas  son solventadas justamente por aquellos que venden determinado fármaco: Ibrahim Warde: La Universidad americana vampirizada por los mercachiflesLa tentación: visicitudes de un psiquiatra
    Dos notitas que tal vez te interesen.
    Un abrazo
    Ana(la otra)

  • Ana

    Son dos notas diferentes, sólo que al enlazarlas me salieron pegadas….

  • Ana

    Desgraciadamente la población no médica  tiene tanta dificultad para discriminar lo que es irrefutable científicamente de lo que no lo es y hay tantos médicos “entongados MAL” en un sistema  de salud que carece, en ocasiones, de todo escrúpulo, que vemos descuidos imperdonables en controles de prevención básicos como mamografías,  vacunas, tratamientos deficientes o mal orientados en pacientes con T.O.C, etc etc, etc y vemos por otro lado pacientes “enfermos -sanos” deambulando atosigados de medicación innecesaria.
     No siempre los investigadores están confinados en torres de marfil, pero sé con toda certeza que muchas voces calificadas no son escuchadas….porque no “transan”.
    En muchos casos también sucede que la orientación en las conductas de los pacientes no está dictada por la ignorancia sino por el mero lucro.
    Ana(la otra)

  • Ana

    Estaba leyendo un poco y apareció “ésto”, que comparto…..De “Centers for disease control and prevention”: Preparedness 101: Zombie Apocalypse. Recordé tu post y el comentario de Ana…..Me pregunto ¿cómo se medicará un “zombie”?

  • Aflichten

    Muchas gracias por sus sabrosos comentarios, he leído las notas a las que hacen referencia. La condición de “mercancía” de todo cuanto existe es uno de los fundamentos del sistema en el que nos ha tocado vivir. Eso es horrible y verdadero. Pero nada tiene que ver con el hecho de que en ciertas áreas -como en este tema- exista una exasperada sensibilidad para usar ese argumento para negar un hecho clínico. Cualquier caso de sobrediagnóstico es una aberración. Igual que los de subdiagnóstico. Pero eso nada dice acerca de que una patología determinada exista o sea un invento comercial. Estamos todos de acuerdo en que hay prácticas detestables, listo, no tenemos disenso en ese aspecto. Lo que me pregunto es: 1. Quienes afirman -con enfática seguridad- que se medica cualquier conducta disrruptiva en las escuelas, ¿conocen las cifras de las personas medicadas con este tipo de fármacos? 2. ¿Han realizado alguna investigación que demuestre lo que dicen? 3. Las cifras de ventas de Metilfenidato y Atomoxetina están disponibles. ¿Las analizaron antes de aformar lo que afirman? 4. Cuando dicen que hay “síndromes de moda”, ¿qué quieren decir? Las enfermedades son históricas -por diversos motivos- cada época tiene algunos cuadros que le son propios. La histeria en tiempos de Freud, la depresión o la obesidad y la diabetes hoy. Su carácter epocal, ¿significa que son construcciones que no existen y que no ocasionan padecimiento a la gente? Que existan medicamentos que atenúan el sufrimiento y que también son mercancías, ¿es motivo para que no sean empleados responsablemente? La psicoterapia también es una mercancía, se compra y se vende, cotiza en el mercado y tiene una poderosa corporación que la defiende y ataca a todo cuanto considera una amenaza para su existencia, ¿o no es así? Hay una lógica argumentativa que tiene reglas para extraer conclusiones. ¿No sería mejor usarla siempre y no sólo cuando confirma nuestros prejuicios? Un abrazo agradecido por permitierme aprender todos los días de ustedes.

  • Cgguitelman

    Muy interesante.
    Caraáter epocal de las enfermeades…
    Por ej acercamientos y distancias , no solo con enfermedades…..hablo de vínculos humanos , tan líquidos que da miedo…

  • Patricia

    Primero especializate en salud mental y dp escribí sobre lo que lees en EEUU!!!

  • aflichten

    Muchas gracias Patricia por tu comentario. Cordiales saludos.

  • Felipe Falso

    Vos hablas mucho de ignorantes y charlatanes pero haces referencia a un estudio que indica el impacto en el corazón del consumo de la droga y no si realmente existe el trastorno en cuestión. Tu argumentación es inconsistente: que la droga sea inocua al sistema cardíaco no quiere decir que esté actuando sobre un problema real.