El hospital como campo de batalla

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Desde hace muchos años venimos realizando investigaciones acerca de la violencia contra el personal sanitario. Hemos publicado varios trabajos de campo con datos de miles de colegas de diversos países de la región y de España. Un hospital es un escenario que –como tantos otros- reproduce en su microsociología lo que sucede más allá de sus puertas. Médicos y enfermeras conviven con personas que traen los patrones conductuales y los valores del mundo en que viven. Cuidar de la salud de otros en condiciones de riesgo personal para la integridad física y psicológica es una tarea imposible. Los pasillos de los hospitales están repletos de héroes anónimos que, pese a las indignas condiciones de trabajo, se empeñan cada día en hacer lo que saben y quieren en un contexto que produce temor y desaliento. Contra todo pronóstico, cada mañana se ponen el guardapolvo y hacen lo que pueden. No buscan el éxito ni la fama. Nunca se harán ricos. Estudian durante todas sus vidas. En las madrugadas, mientras doblan gasa o esterilizan instrumental, o derrotando al sueño con una Coca tibia y una pizza fría en los gabinetes de las guardias. No debería ser necesario reclamar que se cuide a quienes nos cuidan. Parece absurdo, pero resulta imperioso hacerlo cuando todos los días son víctimas del abandono y la desprotección. Algo que muchos no conocerán jamás los mueve a continuar pese a todo. Algo profundo y sagrado que los hace abrir las puertas de las salas de Emergencias y decir cientos de veces: -“Que pase el que sigue”. Alguien debería hacerse responsable de inmediato de garantizar su seguridad. Hoy esos hombres y mujeres dispuestos al encuentro con un semejante que sufre saben que en cualquier momento se encontrarán con una pistola apuntando a sus cabezas.

  • Eriveros2005

    muy acertado saludos 

  • Carina

    Es cierto, soy medica pediatra de un hospital del Gran Buenos Aires, trabajamos totalmente expuestos.. la gente es libre de agredirnos, amenazarnos, romper el consultorio y los vidrios de la guardia con un matafuegos… y ante nuestros gritos pidiendo ayuda y seguridad… nadie responde. Me paso a mi, no me lo contaron. A las autoridades parece solo importarles quien cubrira mi lugar en la guardia durante mi licencia por ART, pero de garantizarnos seguridad en nuestro lugar de trabajo, nadie habla. Y a nadie le importa que ademas de lo anterior, solo somos dos pediatras en lugar de tres, cubriendo todos los sectores de pediatria y neonatologia del htal, con lo cual no tenemos derecho a tomarnos vacaciones, ni a enfermarnos…
    Y si aun no renuncie es porque sigo apostando al hospita publico, el lugar donde me forme como medica y luego como pediatra, por el cariño a las pocas personas que alli trabajan con el corazon.. pero no estoy dispuesta a dejar mi vida ni mi integridad fisica en el trabajo…

  • Algún colega que tenga experiencia en Cuba y la comparta con nosotros?

  • Hadals

    Es una realidad todavia muy sutilmente expresada en este articulo. El inicio de la solucion a partir de esto ¿cual será? esperar que alguno de nosotros muera ?¡