Un filósofo en el consultorio

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A medida que transcurren los años en que un médico ejerce su profesión comienza a formularse preguntas acerca de los fundamentos y del significado de aquello que hace. De los criterios de verdad y de la validez del conocimiento que emplea. Lamentablemente nadie nos ha dotado durante los largos años de formación de las herramientas que nos permitirían responderlas. Asomamos la cabeza por fuera del encierro disciplinario y buscamos en otros territorios aquello que nunca nos dijeron dónde estaba.

El profesor Mario Bunge no necesita presentación.Es una figura de alcance mundial con reconocimiento académico de las más grandes instituciones y una obra sistemática que lo ha ubicado en el lugar de uno de los más grandes pensadores del siglo xx. Desde hace algunos años, su inquieta curiosidad intelectual lo movió a indagar acerca del modo en que los médicos pensamos y actuamos. Revisó la bibliografía, reflexionó con método y rigor acerca del diagnóstico, la clasificación y el tratamiento en medicina. Más tarde sometió sus primeras conclusiones a la opinión de colegas de prestigio mundial. Trabajó arduamente para producir una obra que empleara un lenguaje accesible y no un tratado para especialistas. Su libro contiene datos históricos y actuales, revisa problemas cotidianos y aplica sobre ellos la potencia de una mente racional y lógica. En todo momento considera los aspectos sociales de la salud y la enfermedad y a la persona enferma como un sujeto complejo con distintos niveles de análisis que se articulan
en una perspectiva sistémica. Tal como nos tiene acostumbrados a sus lectores, Bunge emite opiniones fuertes. No tiene contemplaciones con la inequidad en el acceso a la salud, con las seudociencias y con la estafa cultural de la charlatanería y el esoterismo organizados.

“Dada la complejidad del ser humano y su entorno social, el médico debe evitar el pensamiento sectorial, que separa y aísla componentes que de hecho están vinculados, y que tiende a ‘anclarse’ en las primeras impresiones, informaciones y conjeturas.”

De acuerdo con sus palabras, los médicos hacemos filosofía todos los días aunque no nos demos cuenta de ello. Pero nos advierte: “La medicina debe protegerse de las políticas delictivas y de las filosofías morbosas.”

Algunas de las preguntas que uno de los filósofos más importantes del mundo le plantea a los médicos y que responde en su próximo libro son las siguientes.
Las enfermedades, ¿son entes o procesos? ¿Por qué ocurren tantos errores diagnósticos? ¿En qué se diferencia la farmacología molecular de la tradicional? ¿En qué consiste el diseño de una droga? ¿En qué se distingue el ensayo aleatorizado del no aleatorizado? ¿Es realmente novedosa la medicina basada sobre elementos de prueba (evidencia en espanglés)? ¿Es lícito hablar de probabilidades en un campo en el que no hay azar ni teorías probabilistas? ¿Cómo diferenciar una causa de una asociación? Los efectos placebo, ¿son imaginarios? ¿Cómo superar el impasse actual en el desarrollo de psicofármacos? ¿Es alcanzable la salud permanente? ¿Cómo brindar asistencia médica con eficacia y justicia? ¿Cómo se explica la supervivencia de medicinas primitivas y tradicionales en la sociedad moderna? ¿Por qué no son eficaces las medicinas tradicionales orientales? Y ¿qué hacer con las filosofías que no se ocupan de la realidad ni de su estudio?

Para un médico la lectura de este libro es una verdadera experiencia intelectual. Un modo apasionante de encontrarse con lo que hace todos los días visto desde una perspectiva iluminadora. Ojalá el trabajo del profesor Bunge despierte interés, polémica y entusiasmo. Para permanecer indiferentes y desapasionados no nos hace falta pasar por la librería.

Dr. Daniel Flichtentrei
Médico Especialista en Cardiología
Fragmentos y discusiones sobre el libro “Filosofía para médicos” de Mario
Bunge en: http://www.facebook.com/MarioBungeFilosofiaParaMedicos?ref=hl
Rev Argent Cardiol 2012;80:490. http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v80.i6.2056