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En la muy prestigiosa revista “American Journal of Epidemiology” se publica un trabajo científico cubano realizado con una rigurosa metodología. Sus resultados son de gran interés, especialmente si los compara con la situación sanitaria recientemente denunciada por otros trabajos como el del Dr. Schroeder sobre la salud en los Estados Unidos publicado en The New England Journal of Medicine.

Como consecuencia de la severa crisis económica que afectó a esa nación entre los años 1989 y 2000 se redujo el ingreso calórico de la población, se incrementó la actividad física –se caminó más como consecuencia de la crisis del transporte y los combustibles- y se registró una sustancial reducción del peso promedio en la población. Según datos tomados de las estadísticas vitales oficiales se constatan estos datos:

El ingreso calórico diario se redujo de 2.899 calorías/día a 1.863 calorías/día.

El porcentaje de adultos físicamente activos creció desde un 30% al 67%

La distribución del índice de masa corporal promedio varió 1.5 unidades

La prevalencia de obesidad sufrió una declinación del 14% al 7%

El sobrepeso creció un 1%

El peso normal creció un 4%

A estoas modificaciones nutricionales y antropométricas le correspondieron las siguientes respecto de patologías y mortalidad:

La mortalidad atribuida a Diabetes disminuyó en un 51%

La mortalidad por enfermedad coronaria cardíaca se redujo en un 35%

La mortalidad accidentes cerebro-vasculares (SCV) descendió un 20%

La mortalidad por todas las causas se redujo en un 18%

Se registró un brote de neuropatías

Se registró un pequeño incremento en la mortalidad entre los ancianos.

Estos resultados sugieren que las medidas que afectan a grandes poblaciones y que producen una reducción del ingreso calórico sin afectar el estado nutricional y el incremento de la actividad física pueden producir una importante declinación de la prevalencia y mortalidad por Diabetes y enfermedad cardiovascular. Tal vez sería oportuno reflexionar a partir de estos datos acerca de donde resulta más apropiado poner el esfuerzo.

 En ocasiones el beneficio aparece como efecto colateral de una acción cuyo propósito era el daño. Curioso ¿no?

Referencias:

Manuel Franco, Pedro Orduñez, Benjamín Caballero, José A. Tapia Granados, Mariana Lazo, José Luís Bernal, Eliseo Guallar, and Richard S. Cooper/ Impact of Energy Intake, Physical Activity, and Population-wide Weight Loss on Cardiovascular Disease and Diabetes Mortality in Cuba, 1980–2005  Am. J. Epidemiol., 15 December 2007; 166: 1374 – 1380.