Los pechos de Naomi y el resonador

cerebro.hombre

Mantuve una larga videoconferencia por Skype con un reconocido neurocientífico de UCLA. Hago una traducción casera de un fragmento desde mi inglés berreta a mi castellano semianalfabeto.

Yo: Si la seducción y el cortejo son estrategias reproductivas de la especie, ¿para qué seguimos intentándolo una vez logrado ese propósito y hasta que la muerte nos detiene?

Él: Porque una conducta ancestral se establece como estereotipo y porque no es ése su único fin. La biología explica los orígenes, la cultura las modalidades.

Yo: Biología y cultura, ¡otra vez el maldito dualismo!

Él: ¿Usted considera que el piano y la partitura también son una forma de dualismo?

Yo: Dije “dualismo”. No todo par de cosas constituye una doctrina de pensamiento.

Él: Es verdad. Me gusta conversar con usted porque se enoja cuando no está de acuerdo con lo que digo.

Yo: Si usted disfruta cuando yo me enojo, entonces mi enojo es inútil.

Él: No, no es inútil. Su utilidad es que yo lo disfrute.

Yo: Prefiero ser yo quien decida el efecto de mis actos.

Él: Eso es imposible cuando hay otra persona de por medio.

Yo: Mejor hablemos de ciencia. ¿Qué otra cosa busca la seducción si no es reproducirse?

Él: Muchas, reconocimiento, compañía, contacto intersubjetivo, sexo.

Yo: Usted tiene una tendencia a armar las listas al revés.

Él: No crea, el reconocimiento es fundamental para la salud mental y la supervivencia.

Yo: ¿Todos los buscamos?

Él: Necesitamos reconocernos en el otro. Buscamos destacarnos, obtener records, etc.

Yo: ¿Records?

Él: Sí algo que nos singularice, que nos haga únicos. ¿Usted tiene alguno?

Yo: ¿Contempla el Guiness el record de orgasmos?

Él: Creo que no pero usted podría proponerlo.

Yo: Yo quisiera postularme. Jamás le he producido uno a ninguna mujer.

Él: Nadie le ha producido un orgasmo a ninguna mujer. Los orgasmos son de ella.

Yo: Entonces mi record no vale nada.

Él: No, lo lamento mucho.

Yo: Usted ha propuesto una hipótesis compleja y multidimensional acerca del amor.

Él: Sí, todavía es muy inmadura. Intenta basarse en pruebas pero admitiendo que la ciencia no está en condiciones de estudiar lo más trascendente acerca del amor.

Yo: Es un límite y es muy honesto reconocerlo.

Él: Todos los investigadores lo hacen. Nadie que investigue nada puede ignorar sus límites.

Yo: No crea, en mi país hay más psicoanalistas que perros o gatos.

Él: Me gustaría invitarlo a Los Ángeles. Quisiera conocerlo. ¿A usted le interesa conocer a nuestro grupo?

Yo: Sí, desde ya. En particular a una persona de su equipo.

Él: ¿A quién?

Yo: A Naomi, su secretaria, con quien conversé varias veces para lograr esta entrevista.

Él: Es una chica excelente. ¿Qué le ha interesado de ella en particular?

Yo: Sus pechos.

Él: Ahhh! Cuando venga le invitaré un café y de inmediato lo colocaré en el resonador magnético. Es usted un individuo que merece ser estudiado.

Yo: ¿Es eso un elogio?

Él: No

Yo: ¿Me pondrá en el resonador antes o después de Naomi?

Él: Durante. Naomi es quien hace las MRI en nuestro instituto.

Yo: ¿Me harán una MRI del cerebro o de los testículos?

Él: ¿Encuentra usted alguna diferencia?

Yo: Tiene razón. Ha sido usted muy amable. Dele mis saludos a Naomi.

Él: No hará falta. No se ha querido mover de mi lado muy entretenida con nuestra conversación.