“Todo un palo, ya lo ves”

Acerca de la inasible sustancia del tiempo.

“El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho”
Jorge Luis Borges

“Estás llamando a un gato con silbidos
el futuro ya llegó!
llegó como vos no lo esperabas
Todo un palo, ya lo ves”
J.C. Solari

Quién sabe qué cosa será el tiempo. Ese río incesante en el que navegamos. Agua inasible y misteriosa en la que indefectiblemente todos terminaremos ahogados. Siempre resulta sospechoso un concepto que se resiste a las definiciones. Desde el casto San Agustín (1) al promiscuo Woody Allen (2), desde el metódico Kant al insatisfecho Borges. Nadie ha podido con él. Tic Tac y estás aquí. Tic Tac y ya no eres nada.

¿Será el tiempo algo que está allí afuera o sólo una herramienta ilusoria para atenuar el caos de lo real? ¿Dimensión de las cosas o categoría del entendimiento?

Los médicos sabemos bien de que oscura manera el tiempo se encarna en las personas. Finalmente no hacemos más que distraer su marcha implacable y jugar a los dioses demorando la muerte. El curso de una enfermedad, sus fases o estadíos, la evolución y la prevención son algunas de las caras del tiempo en el consultorio. Es curioso pero el ejercicio de la Medicina se ha ido desplazando desde una práctica del presente –sobre los hechos clínicos consumados- hacia una que se aplica al futuro –anticipación de lo que podría acontecer pero que aún no es-. En tiempos de vértigo y aceleración el presente ya no conforma a nadie y el futuro infecta tu vida de todos los días.

A veces me convenzo de la inutilidad del tiempo. Ciertas noches he creído ver con claridad que el tiempo a los 20 años no tiene nada que ver con el que te acecha a los 40. Nada que corra a velocidades tan diferentes puede ser igual. Es ridículo creer que “eso” tan desbordante de futuro sea lo mismo que “esto” tan saturado de pasado. ¿Cómo una oferta infinita de posibilidades podría ser lo mismo que este flaco menú de restricciones?

Tal vez la única medida razonable del tiempo sea la incesante cuenta regresiva que te aplasta, tac tic, con el áspero sonido del destino machacando sobre tu perpleja cabeza. Es posible que la métrica fatal del tiempo exista, pero sólo como una sucesión en reversa. Como un ojo secreto donde quedan registrados todos los instantes que has derrochado y la conciencia salvaje de lo que ya no podrá ser.

La cronobiología establece diferencias entre las horas del día, los días de la semana, los meses del año y el comportamiento de las variables fisiológicas humanas. Detrás de ritmos secretos, nuestros cuerpos vibran en sincronía con el universo. La fantástica obra compilada por Diego Golombek que hoy comentamos en IntraMed analiza con rigor y profundidad esas distinciones y sus efectos sobre los organismos. Vale la pena darse una vuelta por allí. ¿Cuánto hace que su curiosidad  y su asombro no asoman la cabeza desde el refugio de tedio y repetición donde estaban escondidos?

Dr. Daniel Flichtentrei

1. “¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé”. San Agustín

2.Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Woody Allen